17 dic 2010

Obra y gracia de Álex de la Iglesia


Con motivo del inminente estreno de 'Balada triste de trompeta', la nueva película del director y presidente desde 2009 de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España Álex de la Iglesia, durante la última semana he estado repasando su filmografía como preparatorio para uno de los estrenos que con más impaciencia he aguardado este año, viendo por enésima vez algunas de mis películas favoritas y saldando un par de cuentas pendientes que tenía con el realizador bilbaíno ('Perdita Durango' y 'Muertos de risa'). Han sido cuatro días de visionados maratonianos y a contrarreloj, en los que he llegado a ver tres películas del que para mí es el mejor director en activo en España en una misma jornada, y lo primero que tengo que decir es que hacía tiempo que no me reía tanto y me lo pasaba tan bien. Gracias, Álex.
A continuación, para exprimir plenamente tan grata experiencia, voy a hacer un pequeño estudio de su obra, atendiendo a un orden cronológico, como es debido. O no, porque cuando se trata de Álex de la Iglesia, la coherencia suele ser lo de menos.

'Mirindas asesinas' (1991)


De la Iglesia emprendió su carrera como director con este cortometraje de unos once minutos que protagoniza un hombrecillo nervioso y al que lo que más le gustan son las "mirindas" y las respuestas concisas. El director convenció para que diese vida a este personaje a su tocayo Álex Angulo, al que había conocido trabajando como director artístico en la película 'Todo por la pasta', y que desempeñó aquí su primer papel importante; y por lo visto quedó satisfecho con el resultado, ya que volvería a confiarle otros tres papeles principales en sus próximas películas. Y Angulo no fue el único con el que se forjó una relación beneficiosa para el cine de De la Iglesia, ya que 'Mirindas asesinas' también supuso la primera colaboración entre el director y Jorge Guerricaechevarría y Kiko de la Rica, sus, respectivamente, guionista y director de fotografía habituales.
Si bien es cierto que otros directores han comenzado sus carreras con mejores trabajos -me viene a la cabeza el delirante '7:35 de la mañana' de Nacho Vigalondo-, creo que los once minuto que dura este cortometraje son fundamentales para apreciar debidamente los trabajos posteriores de De la Iglesia, porque todas las constantes de su cine ya laten en este, aunque sea de forma tosca y rudimentaria: su peculiar y negrísimo humor, los personajes marginales y estrafalarios, sus incomprensiblemente tan criticados excesos... Todo lo que película a película De la Iglesia puliría hasta la genialidad se intuye ya en este primer trabajo, y en esto radica el mayor valor del cortometraje: que sólo es un calentamiento, un aperitivo, el génesis, el germen, una iniciación en un mundo genuino, violento, descacharrante... que se exploraría de forma mucho más exhaustiva en las películas que le sucedieron. Toda una declaración de intenciones.

'Acción mutante' (1993)

Dos años después, y gracias en parte a que Pedro Almodóvar se fijó en su carta de presentación, Álex de la Iglesia pudo acometer el rodaje de su primer largometraje, una de las óperas primas más prometedoras que se han visto. Protagonizada por Antonio Resines, Angulo y Fernando Guillén, entre otros -incluido Santiago Segura en la que fue la primera de muchas colaboraciones con el director-, un fabuloso elenco tan desatado como cabría esperar en un producto de estas características; y escrita por Guerricaechevarría y De la Iglesia, como casi todas sus películas, el disparatado argumento de 'Acción mutante' nos traslada a un Bilbao futurista "dominado por niños bonitos y por hijos de papá" y en el que "todo el mundo es tonto o moderno", una ciudad de neón y humo -al más puro estilo 'Blade Runner'- en cuyas calles patrullan los brutales pertrechantes del cuerpo de policía. Un grupo de seres grotescos que padecen las más inverosímiles minusvalías se han hartado de la situación y han formado una banda terrorista para rebelarse contra el rechazo de la sociedad llevando a cabo secuestros y asesinatos y sembrando el pánico en el país.
La película se divide en tres actos perfectamente diferenciados, casi autónomos, que se suceden uno tras otro y sirven a De la Iglesia para plantear todo tipo de situaciones hilarantes -atención al paseo del personaje de Angulo con su hermano siames colgando sonriente-: el secuestro de la novia, el viaje a bordo de la nave pesquera rumbo a Asturias y la estancia en dicho planeta (porque eso es lo que es...). 'Acción mutante' es, ante todo, una gamberrada, pero una gamberrada que rebosa ganas, ingenio y diversión, y que por escenas como las últimas casi podría considerarse tarantiniana, de no ser porque cuando se estrenó aún sólo había visto la luz una película de Quentin -a quien por lo visto 'Balada...' le ha gustado mucho-. Muy divertida y disfrutable, comenzó a asentar con firmeza los rasgos de la personalidad de De la Iglesia, como ese tono aparentemente serio pero de comedia encubierta -que perfeccionaría película a película- o la dificultad que para los maniáticos que necesitan clasificarlo todo supone a la hora de encasillarla en un solo género; y es que 'Acción mutante' es, como mínimo, una tragicomedia de ciencia-ficción con tintes románticos. De la Iglesia le da a todo.
Tráiler de 'Acción mutante'.

'El día de la bestia' (1995)

A pesar de que su ópera prima conoció cierto éxito y enseguida se granjeó una legión de seguidores, los beneficios no amortizaron el dinero invertido en la película y su estreno no resultó rentable. Afortunadamente, esto no amedrantó a De la Torre ni entorpeció la continuidad de su carrera, y dos años después volvió a la carga con la que aún hoy para muchos es -un servidor difiere- la mejor película de su filmografía, una auténtica obra de culto que, ahora sí, arrasó en taquilla.
Aunque su sinopsis sea aún más descabellado que la de 'Acción mutante' -un cura (brillante Angulo) descubre que el Anticristo va a nacer en Madrid y con la ayuda de un heavy (impresionante Segura) y el presentador de un programa esotérico (Armando de Razza, por debajo de sus dos compañeros pero solvente) intentará impedirlo antes de que sea demasiado tarde...-, 'El día de la bestia' ya no es una mera gamberrada: donde en la primera había ingenio, en esta hay verdadera genialidad, la denuncia social es tan explícita como en la anterior pero muchísimo más contundente, y es indudable que posee valores cinematográficos mucho mayores. Sobretodo, aunque ya se intuyera en su primer largometraje, en este queda totalmente patente lo dotado que está De la Iglesia para la puesta en escena, consiguiendo que lo que cuenta, por cómo lo cuenta, perdure en la memoria y que muchas de sus imágenes se impregnen para siempre en la retina; no en vano algunos de los momentos más emblemáticos del filme fueron verdaderos iconos culturales de los noventa.
Siempre que veo 'El día de la bestia', me río mucho, muchísimo, hay escenas como el prólogo o cualquiera que implique a un miembro de la familia de José María que son para carcajearse hasta la asfixia; pero también me inquieto con momentos tan perturbadores como el de la invocación, y me enternezco con la mirada triste de ese bondadoso cura que con tanta facilidad peca, y siento miedo del bueno al asistir al desenlace de la historia; pero, sobretodo, siempre que veo 'El día de la bestia' aplaudo, aplaudo mucho.

'Perdita Durango' (1997)


Manteniendo el ritmo, dos años después, y siendo ya un director de renombre gracias a la popularidad de su anterior trabajo, De la Iglesia estrenó su siguiente película, 'Perdita Durango'. Es esta una película considerablemente distinta a todo lo que el director había hecho hasta entonces y a lo que ha hecho después, que desentona con el resto de su obra, pero tampoco se puede decir que sea tan atípica porque De la Iglesia renuncie a su personalidad temiendo que no sea adecuada para abordar la historia que tiene entre manos, porque ni mucho menos lo hace, como puede constatarse en una serie de momentos que solamente podrían verse en una película suya; más bien, sospecho que el motivo por el que tiene ese toque de distinción se debe que el director se rodeó de un equipo diferente, sin apenas colaboradores habituales excepto el director de fotografía Flavio Martínez Labiano y Santiago Segura en un papel menor. Además, a diferencia de sus películas anteriores, que partían de un guión original, esta adapta una novela, y es la única cuyo libreto no está escrito exclusivamente por De la Iglesia y Guerricaechevarría, pues además de ellos dos también lo firman David Trueba y Barry Gifford (autor de la novela). Al parecer, el responsable del proyecto en un principio iba a ser Bigas Luna. En mi opinión, estamos hablando sin ninguna duda del peor trabajo de la carrera de Álex de la Iglesia, pero en absoluto de una mala película. 'Perdita Durango' contiene escenas de gran interés y los alicientes para verla no son pocos.
Y el primero de ellos es el reparto. Todo el elenco, como he dicho pertrechado por caras nuevas, es muy competente, pero brillan por encima de todos los demás Javier Bardem -que tiene un cara a cara con su hermano Carlos-, seguramente el mejor actor español de la actualidad, que compone un personaje tarado y a la vez solemne... y James Gandolfini, cuya presencia confieso que fue el principal anzuelo que me atrajo de la cinta. Gandolfini, Tony Soprano para los amigos, interpreta al agente que intenta dar caza a la pareja protagonista, un policía indestructible que recibe palos prácticamente en todas las escenas en las que aparece (figura, en la Wikipedia, entre las curiosidades de la película, de las que no me trago ni la mitad, que el actor sufrió un amago de infarto durante el rodaje). También he leído, y esto sí me lo creo, que Gandolfini se comprometió mucho con el personaje, así como que sus métodos interpretativos eran de lo más peculiares.
En definitiva, buena película no exenta de virtudes pero que se encuentra por debajo de lo que De la Iglesia había hecho hasta entonces y de todo lo que haría a continuación. Cabe señalar que, aunque el carácter de la historia parezca incomodar, que no cohibir, en ocasiones al director y le empuje a alejarse un poco de su estilo irreverente, esta es probablemente su película más salvaje. Sin embargo, para mí el mayor acicate supuso ver trabajar juntos a dos de las personas a las que más admiro, el director bilbaíno y Gandolfini.
'Muertos de risa' (1999)


El 1999 se estrenó esta película que, aun estando protagonizada por dos reclamos como son Santiago Segura y el Gran Wyoming, es una de las más desconocidas y que menos ha trascendido de la obra del director, algo que no termino de comprender puesto que se trata de su trabajo más maduro hasta entonces. Tras la extraña 'Perdita Durango', De la Iglesia desandó el paso que había dado y retomó su carrera donde la había dejado en 'El día de la bestia', con una película de la que cualquiera que conozca al director sólo necesita leer la sinopsis para adivinar que es suya, y con la que siguió puliendo su estilo y alcanzó por fin el equilibrio perfecto entre comedia y drama, la a priori imposible armonía entre disparate y gravedad que haría de los siguientes sus mejores trabajos.
Bruno y Nino (o Nino y Bruno) son una pareja de cómicos sin ninguna gracia -a lo mejor cuando dentro de un rato la haya visto tengo que tragarme mis palabras, pero creo que aquí encontramos el antecedente más claro de la nueva película de De la Iglesia- que alcanzan una fama nacional gracias a un número que consiste en que uno dé una bofetada al otro y que repiten incansablemente, y que el público aplaude y del que nunca se cansa. La sátira de los espectadores en general, pero de los españoles en particular, es corrosiva. Sin embargo, desde los comienzos más humildes de la pareja, unida en un principio por la amistad, comienza a gestarse un odio y desprecio mutuo, producto de la envidia que cada uno siente por el otro, que se incrementará a través de tres décadas de historia española y que sumirá a ambos en una vorágine de ataques y contraataques de lo más infantil pero que poco tienen de cómicos, y es que el enfrentamiento por momentos es verdaderamente duro. Segura y Wyoming están espléndidos en sus respectivos roles. En el medio, como mediador del conflicto, un no menos elogiable Álex Angulo, en la que hasta la fecha ha sido su última colaboración con el director. Mención aparte merece Eduardo Gómez -actor recurrente del director a partir de entonces, siempre en papeles secundarios pero todos memorables-, que interpreta a un tipo tristón y lastimoso y protagoniza el momento más desternillante del filme estando en el interior de una maleta. A pesar de que el final me decepcionó un poco, el líneas generales es una película fenomenal, tras 'El día de la bestia' la mejor que De la Iglesia hubiese hecho hasta el momento.
No es comprensible, pues, la dureza con la que en su día la atacó el público, y estoy seguro de que, sin importar su calidad, muchos la condenaron de antemano antes incluso de verla, simplemente por la nacionalidad del producto, por los malditos prejuicios contra el cine español. No deja de ser significativo que, habiendo sido votada en ambas páginas por un número de personas similar, tenga por nota en la española FilmAffinity un 4,8 sobre 10 mientras que en la estadounidense IMDb un 6,5. Si hubiese aparecido una película de idéntico argumento a 'Muertos de risa' pero procedente de los USA, no me cabe la menor duda de que habría recibido bastante más acogida; y lo peor es que ningún director americano podría haber hecho con semejante material un mejor trabajo que Álex de la Iglesia. Y es que cualquiera puede dar tortas, pero sólo hay uno que pueda recibirlas.

'La comunidad' (2000)

Como hemos estado viendo, el ritmo de trabajo de De la Iglesia era de una película cada dos años, pero sólo uno después de 'Muertos de risa' vio ya la luz su siguiente película, 'La comunidad', que, tengo que empezar por aquí, es mi película preferida de este gran director, y no sólo eso, pienso también que es la mejor de todas las que ha hecho a lo largo de sus dos décadas de profesión.
'La comunidad' es, como siete de los nueve largometrajes que componen la filmografía de De la Iglesia, una comedia, pero al igual que las demás no una al uso, y además en ninguna otra la gracia está tan recóndita, tanto que sólo los más cómplices del director lograrán apreciarla, pero, de conseguirlo, disfrutarán plenamente de una de las mejores películas que ha alumbrado la historia del cine español. Y digo todo esto porque, la primera vez que la vi, a la tierna edad de ocho años, cuando obviamente era incapaz de mirar más allá de la pantalla, 'La comunidad' me aterrorizó completamente, y por aquel entonces lo último que se me habría ocurrido pensar es que lo que había visto fuera una comedia.
Carmen Maura -maravillosa y nunca eclipsada por el resto del veterano y excepcional reparto- interpreta a Julia, una mujer madura resignada a una vida ruinosa que trabaja temporalmente en una agencia inmobiliaria y cuya estrella da un vuelco el día en que por casualidad encuentra trescientos millones de pesetas que pertenecieron al inquilino del piso de uno de los edificios que ella enseña a los clientes. Lo que Julia no puede imaginarse entonces es que su hallazgo no hará ninguna gracia a los vecinos del inmueble... A partir de esta premisa, Álex de la Iglesia ejecuta un ejercicio de intriga y suspense EJEMPLAR, al que el espectador asiste alucinado, debatiéndose entre la carcajada y la tensión, a veces sin tener del todo claro qué tiene que sentir, pero sintiéndolo, y lleva a cabo algunos de los mejores guiños-homenajes a Alfred Hitchcock que he visto nunca (sin olvidarnos tampoco de los referentes a 'Star Wars'). La atmósfera claustrofóbica y opresiva, la espeluznante banda sonora de Roque Baños, el retrato de la comunidad de vecinos... Todo es perfecto en esta inolvidable película, sin la cual, por cierto, la exitosa serie de Antena 3 'Aquí no hay quien viva' sería totalmente impensable. Sólo el salto de un edificio a otro de Terele Pávez durante la persecución final, una ocurrencia de una lucidez privilegiada y probablemente el momento más delirante del la película, posee ya más cine que la casi totalidad de productos españoles que llegan a la cartelera cada fin de semana.
Con que 'Balada triste de trompeta' sea una décima parte de buena que esta, esta tarde voy a pasármelo muy bien... 

'800 balas' (2002)


La siguiente fue '800 balas', que, sin alcanzar los niveles de grandeza de la anterior, es otra película estupenda, que, aunque no puede dejar de considerársela una comedia, posee drama en cantidades industriales. Imperfecta, eso sí, y descompensada también, porque concilia algunos de los mejores momentos de la obra del insigne director con otros más olvidables. Si en su anterior trabajo De la Iglesia homenajeaba el cine de Hitchcock, en este rinde su particular tributo al western.
Sancho Gracia, cuya interpretación es sencilla y llanamente cojonuda, da vida a un hombre patético y permanentemente borracho, despojado de la gloria y solemnidad que un día tuvo y atormentado por su pasado, en el crepúsculo de su vida, y que nada tiene que ver con el William Munny de 'Sin perdón'. Años atrás, durante la época de esplendor del spaguetti-western, cuando directores como el gran Sergio Leone acudían a Almería a rodar sus películas, asegura que fue un especialista de cine, el doble en las escenas de riesgo de actores tan populares como Clint Eastwood, del que alardea cada dos por tres de ser íntimo amigo; pero, como todo el mundo sabe, el mejor momento del género de los indios y vaqueros pasó hace un buen rato, y en la actualidad Julián malvive realizando un lamentable espectáculo junto a otros cuantos pobres diablos para una audiencia cada vez más reducida en el parque donde antaño se filmaron obras del calibre de las que pertrechan la famosa "trilogía del dólar" de Leone. Acompañan a Gracia, entre otros, Ángel de Andrés López, Luis Castro, Carmen Maura (en un papel muy distinto al que tenía en 'La comunidad), Terele Pávez, Eduardo Gómez o un simpático Enrique Martínez.
Uno de los aspectos más admirables de las películas del director bilbaíno es que la mayoría de ellas, cumpliendo aquella famosa máxima de Cecil B. DeMille, arrancan ya captando el interés del espectador, algunas -como 'El día de la bestia' o 'Los crímenes de Oxford'- incluso de manera portentosa, pero el principio no es sino la parte menos potente de la historia, que mejora manteniendo el crescendo hasta alcanzar algún inefable clímax, y '800 balas' es probablemente el paradigma de ello. Muy pocos realizador tendrían el valor suficiente para encaminar esta historia hacia donde De la Iglesia y Guerricaechevarría la llevan en su último tercio. De repente, con la escena que da título a la película como punto de inflexión, '800 balas' se convierte de buenas a primeras en un filme de acción, ruidoso y desbocado, no exento de épica y rodado con brío y talento, y que, a pesar de ser interrumpido por la "desclimatizadora" -pero divertidísima- incursión en el pueblo durante la noche, es enormemente emocionante. Y, cuando todo ha terminado, la historia se resuelve en una última escena impagable -qué grande es Constantino Romero-, en mi opinión el mejor final de la fimografía de De la Iglesia.


'Crimen ferpecto' (2004)


En cosa de dos horas empieza la primera sesión de 'Balada triste de trompeta', y tendría guasa que me perdiera la nueva película de Álex de la Iglesia por estar escribiendo sobre él, así que me temo que por las dos películas restantes tendré que pasar aún más de puntillas.
No hace falta ser un lumbreras para intuir al leer el título de 'Crimen ferpecto' que estamos ante otro homenaje-parodia de Hitchcock. Esta era la última comedia del director hasta ahora -aunque no me convenceré de que 'Balada...' pueda considerarse tal hasta que la haya visto con mis propios ojos-, y se trata de una película puramente delaiglesiana, tanto que podría considerarse la cumbre de la vertiente humorística de su obra. El drama está mucho menos presente que en los filmes anteriores y no hay prácticamente una secuencia en todo el metraje en la que uno no mantenga la sonrisa sin dificultad, y eso cuando directamente no está retorciéndose por el suelo partiéndose de risa.
Exceptuando a Enrique Villén, actor de inquietante mirada dotado como pocos para la comedia, en esta ocasión De la Iglesia confío en actores con los que no había trabajado anteriormente, pero los dirigió con la misma familiaridas que si llevaran estando a sus órdenes toda la vida: Willy Toledo, Mónica Cervero, Luis Varela, Fernando Tejero... Todos ellos cumplen sobradamente y algunos van bastante más allá de eso.
Hay multitud de escenas que me encantaría mencionar, pero he aguantado hasta ahora por respeto a quienes puedan leer esto sin haber visto las películas en cuestión y no voy a dejar de hacerlo tan cerca del final. Decir que la puesta de escena de la cinta roza lo magistral -puede sonar exagerado, pero hablo totalmente en serio- y no hay suficientes dedos en el cuerpo como para contar los momentos memorables.
En fin, una comedia modélica, de las mejores que se han visto los últimos años (lo cual en realidad no puede considerarse un elogio), y que culminaba una etapa que había comenzado cinco años atrás con 'Muertos de risa'. Creo que nadie se imaginaba lo que vendría después.

'Los crímenes de Oxford' (2008)


Y llegamos al final de este burdo estudio con la que hasta recientemente era la última película de Álex de la Iglesia. Transcurrieron cuatro años desde el estreno de 'Crimen ferpecto' y esta, aunque el director no estuvo inactivo durante todo ese tiempo, ya que en 2006 dirigió para la serie de terror de televisión 'Películas para no dormir' la película 'La habitación del niño', que si no he visto es debido a que aún no la he encontrado en ninguna parte.
Por segunda vez, De la Iglesia y Guerricaechevarría adaptan una novela, esta de Guillermo Martínez, cuyo argumento gira en torno a una serie de asesinatos perpetrados en la localidad inglesa de Oxford. El proyecto generó bastante revuelo desde el principio, en gran medida a causa de su famosísimo reparto, integrado por actores tan internacionales como Elijah Wood o John Hurt, y cuando finalmente llegó a las pantallas no generó ningún consenso, no ya entre público y crítica, sino tampoco dentro de sendos sectores. Hubo quien reconoció y saludó a una intriga inteligente y sólida, pero fueron bastante más los detractores que clamaron decepción porque esperaban vete tú a saber qué (¿un thriller tramposo de pim-pam-pum, persecuciones frenéticas penosamente rodadas, actuaciones mediocres, pum-pam-pim y golpe de efecto predecible al final?). Para mí, ante todo, 'Los crímenes de Oxford' es una película totalmente infravalorada.
Se ha sostenido mucho que esta película, la primera de su filmografía que no contiene absolutamente ningún motivo para considerar comedia, no parece hecha por Álex de la Iglesia, que haciéndola renunció a su estilo, cosas así, pero yo creo que es mucho más propia del director que la ya comentada 'Perdita Durango'. Sí es cierto que De la Iglesia se contiene mucho, como si temiera que haciendo alguna de sus locuras no le tomarían en serio, que por una vez es lo que quiere que hagan, pero la dirección -hay un plano-secuencia magistral-, puesta de escena -la escena del concierto es espectacular-, banda sonora, fotografía, montaje y demás, incluso los diálogos, remiten ineludiblemente al resto de su obra.
'Los crímenes de Oxford' me parece una intriga brillante, tan fría, lógica y cerebral como sus personajes, que versa sobre temas mucho más importantes y universales que cualquiera de los que el director hubiera abordado hasta entonces, a pesar de lo cual nunca resulta pretenciosa. La obsesiva relación que se establece entre los dos protagonistas es fascinante, y tanto Wood como Hurt llevan a cabo magníficas interpretaciones, la del segundo llena de matices que sólo pueden apreciarse en visionados posteriores al primero.
Hizo falta que Álex realizara una película totalmente seria, con coherencia y rigor, sin locuras ni disparates, para que muchos vislumbraran lo que para otros había sido visible desde siempre: que el director bilbaíno es uno de los más geniales cineastas de la actualidad, y no hablo sólo del perímetro nacional.


Esto habría que terminarlo con una conclusión más digna, y corregir los errores que seguramente habrá, pero se me acabó el tiempo, así que espero haber hecho un mínimo de justicia al objeto de análisis, y si con todas estas líneas he animado a alguien a dejar de lado prejuicios y darle una oportunidad a este visionario y virtuoso señor, habrá merecido la pena el esfuerzo. Hala, me largo a ver 'Balada triste de trompeta'. Espero volver con un motivo más para darle las gracias a Álex de la Iglesia.

1 comentario:

pedro dijo...

Vas a flipar con "la habitación del niño":
http://new.taringa.net/posts/downloads/4586883/La-Habitacion-del-nino-Terror_-padres-de-flia-3gp---rington.html